samuela costa (samuelacosta)
En un laboratorio farmacéutico de vanguardia en una ciudad progresista, una científica llamada Elena desempeñaba un papel esencial en la supervisión y fabricación de fármacos y vacunas. La precisión era la clave de su trabajo, y el termómetro taylor 1710 se había transformado en su leal compañero en este apasionante viaje hacia la creación de tratamientos que cambiarían vidas.
El empaquetado y transporte de las vacunas también eran vitales. Elena sabía que las temperaturas debían sostenerse constantes , incluso en el riguroso clima de Ciudad de México, para asegurar que las vacunas llegaran en perfectas condiciones a sus destinos finales. El termómetro Taylor 1710 proseguía siendo su herramienta de seguridad para verificar que las condiciones se sostuvieran correctas en todos y cada etapa del desarrollo.