Timón Pumba (ivanfdzipsmao10)
La naturaleza es sabia y hace cosas sorprendentes para mantener la longevidad de las especies más fuertes. Debido a ello es normal que muchos animales acaben extinguiendo a otros a largo plazo. Así es como nacieron los seguros para animales, que los protegen de amenazas externas e indemnizan a sus dueños si de da el caso. El mejor seguro de mascotas existe y sólo puedes descubrirlo si utilizas un comparador de precios y condiciones. Lee bien toda la información para asegurarte de que estás cubierto en casos extremos donde el animal corra peligro.
La mangosta es de las pocas especies que se sabe que va a la guerra (junto con los humanos y los chimpancés) y las hembras usan esto a favor suyo cuando es el instante de aparearse. Las tropas familiares padecen mucho por la endogamia, lo que quiere decir que los cachorros están menos sanos y tienen más probabilidades de morir. Pero la mangosta es cruelmente territorial, con lo que el apareamiento con un extraño es extremadamente difícil. La tortuosa hembra conducirá de forma deliberada a su familia al territorio de un clan contrincante para comenzar una guerra, y después empleará el caos para descabullirse entre los arbustos con su macho escogido para aparearse.
Cuando los machos se aparean llegan al clímax con un graznido asfixiado. Este lamentable sonido atrae a otras hembras que están expectantes de ver a esta yeguada como una pareja potencial. Los machos menos deseables incluso han aprendido a fingir este grito cuando no pueden encontrar pareja, como una forma de atraer a las hembras a tener sexo con ellas.
Dos pájaros machos trabajan juntos en una rama delgada para efectuar una serie de movimientos de baile acompasados, incluyendo la voltereta y las palomitas de maíz. Cuanto mejor sea el baile, más probable es que atraigan a una hembra. Mas solo una pareja de baile puede lograr a la muchacha. Mientras el macho alfa vuela para aparearse con su nuevo admirador, el subordinado se queda escupiendo plumas, lo que parece ser la última traición, puesto que al pobre hombre del ala no le queda nada que mostrar por sus esfuerzos. Pero cuando el macho dominante muere, el subordinado hereda su lugar de baile. Las hembras regresarán a los mejores sitios de baile año tras año, con lo que su arduo trabajo finalmente da sus frutos.
Una especie, la falsa mantis del jardín, puede incluso liberar feromonas poderosas para atraer a los machos antes de que estén listos para aparearse. Se come al primer macho que llega para asegurarse de que tiene la alimentación y la energía que precisa para generar huevos de la más alta calidad, ya antes de aparearse con el próximo.
Miles y miles de mujeres pasan la mayor parte del año escondidas bajo la tierra horneada antes de cavar su camino hacia la libertad, solo para ser confrontadas por cientos de miles de hombres. Cada hembra sólo se aparea una vez, conque los machos pelean, acosando a cada hembra hasta el momento en que hay enormes bolas de abejas peleando entre sí con sus poderosas mandíbulas y sus patas espinosas. Estas batallas son tan intensas que los machos en ocasiones matan el objeto de su deseo por accidente. La lucha continúa hasta el momento en que la hembra surge con un macho en la espalda y deben correr a la seguridad del matorral cercano para aparearse antes de que el resto de las abejas los atrapen.